30 abril 2007

Amores Atávicos...


Un amor que ha vuelto con fuerza en el último tiempo es mi pasión por los sonidos de base africana. Mucha de la danza del vientre proviene efectivamente de Africa, sin embargo, existe una base musical quizás aún más ancestral (que se conoce actualmente como "música afro") cuyos sonidos resultan increible y corporalmente atávicos y originarios. Alguna vez hice danza afro con resultados maravillosos para el cuerpo/espíritu, pero por diversas razones no lo mantuve. Desde el año pasado, con un grupo de amigas, hemos oficiado de verdaderas "groupies" de un grupo afrocolombiano que toca acá en Chile. Llegó a nosotras rodeado de unas casualidades que quedaron cargadas de magia, pero el primer (y mítico) encuentro con esta música resultó de una potencia grupal imposible de describir... Baste saber que estamos allí en la mayoría de sus presentaciones, cada vez conectando más con los increibles estados de conciencia que producen estos ritmos. Fue así como este año inicié nuevo romance danzístico y asisto semana a semana a clases de Danza Afrolatinoamericana (ademas de mis amadas danzas del vientre, claro está...). Se abrió un nuevo mundo. Volver a vislumbrar cómo la presencia negra en este continente permeó, se mezcló y enriqueció las musicas de toda America. Mi oido se ha ido abriendo a reconocerla incluso en ritmos cuya estructura no parece tan obviamente negra. El ritmo y la musica son de las pocas cosas que ningun conquistador consiguió quitarle a los africanos y africanas que llegaron por estas tierras. Es más, la música se constituyó en medio de expresión de dolores y gozos, abriendo espontaneos espacios de libertad en plena esclavitud. El nacimiento de artes tan variadas como el blues, el jazz, el capoeira, y los muy diversos sones (mambo, rumba, samba, merengue...) del Caribe, Cuba,Venezuela, Perú, Colombia, Brasil e incluso Chile; son señal de como estos ritmos ancestrales permanecieron y permanecen vivos, mezclándose y haciéndose parte de las músicas indigenas, españolas y portuguesas; con esa combinación tan característica de America Latina... Es así como esta riqueza musical aparece tan inmensa y poblada de vida. Y más allá del recorrido histórico que pueda hacerse, y ya volviendo a la música, pareciera que las bases afro produce algo que no parece posible igualar con otra música: conexión limpia con las sensaciones que habitan el cuerpo; estímulo directo de la potencia del corazón; gozo concreto de la vida; aceptación abierta del gozo y el dolor de vivir; trance profundo que conecta con otros mundos. Apertura a ser poseidos por música, asi, inocente, limpia y totalmente....

A manera de una tórrida "punta de iceberg", van dos temas de una las grandes-grandes de Colombia: Totó la Momposina y "Oye Manita" y "La vida vale la pena". El bonus track se trata de un verdadero clásico pachanguero entre mis amigos. De los colombianos "Los Gaiteros de San Jacinto", "La Escoba" (a gozar, a gozar...)



1 comentario:

Liliana dijo...

lo digo siempre, que seria del mundo sin la mùsica del Africa!!
hay que reconocerlo!